Plaza del Dos de Mayo.
No es mi barrio, pero como si lo fuera, en esta plaza tengo miles de recuerdos, desde que era pequeña y acompañaba a mi abuelo a comprar el periódico y el pan por las mañanas , y las chicas que atendían me dedicaban carantoñas y esas frases de -¡Qué alta estás, cómo has crecido,mira que ojos!; cuando pasaba mis ratos en los parques entablando amistad con los niños con la simple frase de -¿quieres ser mi amigo?; o cuando hice la comunión rodeada de muchos conocidos , amigos y familiares. Como digo no es mi barrio, pero yo siempre me sentí, me siento y me sentiré de allí.
Cuando era pequeña lógicamente no era consciente de la historia que guardaba este lugar, únicamente por algunos comentarios de mis familiares, pero aún así intuía que era algo especial; Madrid ha crecido y se ha hecho grande y la gente no se conoce en su barrio ni se habla con sus vecinos, eso era lo que me gustaba y sigue gustando, ese espíritu de familiaridad de salir a la calle y ver caras conocidas y formar parte de algo.
Ahora además de todo esto siento gran admiración que no patriotismo por este lugar, sentir que caminas por el mismo sitio donde siglos antes la gente peleaba por su libertad, donde el poco ejército y la población civil fueron uno contra el enemigo, porque eran vecinos gente que vivía allí y compartía su día a día con los demás;donde ya en el siglo pasado la movida fue el gran desfase de la ciudad, de una generación oprimida, aunque degenerase un poco y el ambiente no fuese ya tan pacífico. por esto y muchas cosas siento respeto, admiración e idolatría por este lugar por donde ha pasado tanta gente y tantas historias guarda. Por esto me subo a la terraza del ático cuando atardece con la cálida brisa de verano observando la plaza e imaginando todo tipo de cosas que allí acontecieron durante todos los años y como hoy en día sigue conmoviendo a la gente.

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